Estambul, entre Asia y Europa

Compartir

Pocas ciudades pueden permitirse el lujo de decir que están situadas entre dos continentes (Asia y Europa), además de tener un pasado envidiable. Primero griegos, luego romanos (y su evolución bizantina), más tarde bajo el Imperio Otomano y actualmente en la moderna Turquía. Su pasado ha marcado esta ciudad llenándola de matices, con colores, olores, sabores, todo tipo de monumentos y restos arqueológicos, que bien seguro cautivará a todo aquél que la visite.

No será ninguna sorpresa para todo aquél que nos conozca personalmente, decir aquí, que Estambul es una de nuestras ciudades favoritas, ya que siempre lo repetimos. Tiene un encanto especial, una mezcla de culturas que la hace abierta, interesante y profunda. La puerta de Europa si vienes desde Asia o la puerta hacía a Asia si vienes desde Europa.

Es una ciudad bastante amigable para el viajero, ya que dispone de un avanzado transporte público, pero sobretodo, porque uno puede recorrer a pie la gran mayoría de lugares de interés si se hospeda en el centro de la ciudad.

Como bien sabéis, Turquía no forma parte de la Unión Europea aunque a veces se ha intentando que así sea, por ello, tenemos que pagar un visado al entrar de unos 45€. Pero no hace falta hacer ninguna gestión previa desde casa, eso sí, preparar el pasaporte para poder viajar.

Hablar de Estambul es hablar de historia. Fundada como un pequeño asentamiento griego conocido como Bizantum Βυζάντιον (en Griego Antiguo) allá por el 660 a.c. Fue una colonia controlada principalmente por griegos para luego pasar a manos de los macedonios, gracias a Filipo II y su famoso hijo Alejandro Magno, el gran conquistador.  Más tarde sobre el año 100 a.c, la República Romana, que empezaba a ser un Imperio, extendió su red de poder sobre la ciudad y sobre el año 324-330 d.c. Constantino I el Grande decidió construir sobre ella la Nueva Roma. Una ciudad destinada a substituir a la Ciudad Eterna y tomar su relevo como capital del poderoso Imperio Romano. De hecho, aunque Roma nunca perdió su estatus de ciudad importante, poco a poco oriente fue ganando importancia a medida que occidente perdía valor. El estratégico asentamiento mediterráneo de la ciudad del Bósforo, conecta oriente con occidente de una manera sublime y los romanos sabían perfectamente donde asentarse.

Cuando cayó el Imperio Romano sobre el año 476 d.c. y empezó la Edad Media, cabe tener algo en cuenta que pocas veces nos dicen. La parte occidental del Imperio Romano (que se había dividido hacía casi un siglo en el 394 d.c). se derrumbó. Pero la parte oriental del Imperio Romano, no había caído, su emperador aún resistía y este Imperio Romano de Oriente con el tiempo pasó a llamarse Imperio Bizantino.

¿Han visto en Juego de Tronos la ciudad Desembarco del Rey? ¿Películas Medievales donde salen caballeros armados hasta los dientes? ¿Joyería medieval casi imposible de realizar hoy en día? ¿Espadas con empuñaduras de oro con gemas, rubíes y diamantes engarzados? ¿El misticismo religioso protegido por sabios en bibliotecas antiguas? Todo eso y mucho más era el Imperio Bizantino. Un Imperio del que podrían salir más de 5 telenovelas, porque a lo largo de sus 1000 años de historia (toda la Edad Media), vivirán traiciones, incestos, emperatrices que matan a sus hijos para hacerse con el trono, amor, celos, trampas, diplomacia, engaños, asedios de cruzados, pactos diplomáticos in extremis, con una muralla que aguantará hasta 64 asaltos para finalmente derrumbarse un 29 de mayo de 1453.

Creedme, si crearais un guión sumando el de Juego de Tronos más el de Breaking Bad y le añadierais algo de los Soprano, aún se quedaba lejos de la cantidad de chismorreo, locura, violencia, lujuria, elegancia, cultura y arte que las murallas de Teodosio vieron en su interior.

¿De dónde creen que sale la idea de la boda roja en Juego de Tronos o el fuego valyrio conocido realmente como fuego Griego?

Pero una vez cayó el Imperio Bizantino, la ciudad siguió existiendo y con el mismo nombre, Constantinopla. Durante toda la Edad Moderna fue la capital del Imperio Otomano enriqueciéndose así de la cultura musulmana que unida a la griega y latina, hizo de la ciudad una mezcla de culturas inigualable.

Como todos los imperios acaban derrumbándose y el Imperio Otomano no fue una excepción, sobre los años 20 del siglo XX después de la Primera Guerra Mundial, los otomanos pasaron a ser la moderna Turquía y convirtieron a Constantinopla en Estambul, que no quiere decir más que ”Ir hacia la ciudad” en griego. La capital de la actual Turquía pasó a ser Ankara. Pero Estambul siempre tendrá la magia que pocas ciudades pueden tener y cuando uno viaja allá puede verla, vivirla y respirarla por todos los costados.

Las siguientes entradas del blog estarán dedicadas a nuestro viaje a Estambul, realizado en 2013, espero que el relato os guste tanto como a nosotros la ciudad de Estambul o también denominada la Segunda Roma.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *