Excursión a Boulders Beach y Cabo de Buena Esperanza

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Una de las excursiones más interesantes que puedes hacer desde la misma Ciudad del Cabo es al Cabo de Buena Esperanza, uno de los puntos más meridionales de toda África. Además, de paso puedes darte una vuelta por Boulders Beach, la única localización de toda África donde podrás ver pingüinos en libertad.

La historia cuenta que durante el siglo XV los europeos encontrándose con el mar Mediterráneo invadido por los turcos otomanos, no les quedó más opciones que buscar rutas alternativas para poder llegar al preciado mercado oriental. Dos potencias emergentes de la época se decidieron a hacer una hazaña que ningún navegante conocido había hecho jamás, rodear África para poder llegar a la lejana India. Esas dos potencias eran Castilla y Portugal, que envalentonados por la conquista de la Península Ibérica del yugo musulmán, sintieron de repente unas insaciables aspiraciones imperiales.

Pero rodear África no sólo presentaba un problema técnico, eso solo suponía un 50% de la problemática, solventada principalmente por la navegación de cabotaje, una navegación que nunca abandonaba del todo la orilla para poder ir bajando poco a poco por el continente africano. La otra mitad del problema era luchar contra el miedo, las leyendas y un sin fin de historias que contaban los marineros sobre bajar más allá de lo nunca conocido. Para que nos hagamos una idea, era como si ahora nos enviasen al planeta Marte a hacer una exploración, tan fascinante como aterrador.

Pero Portugal, siguiendo los consejos de su ideólogo marítimo desde Lisboa, Enrique el Navegante (que nunca tomó un barco en su vida), y ayudándose de unos bravos marinos, logró una gesta nunca hecha, ir bajando poco a poco por toda África. Decían los marinos que cuando bajasen por la costa africana en cierto punto, el agua ardería tanto que los barcos de madera de hundirían y no podrían continuar o que las sirenas que Homero recogía en su obra la Odisea, vivían allí esperando dar caza a unos ingenuos marineros que seducidos por su belleza, se dejarían llevar hasta el fondo de los mares. Cuando hablamos de historia hay que tener en cuenta la mentalidad de las personas de la época porque sino, no podremos aproximarnos en absoluto a como vivieron aquellas personas el ”descubrimiento” de África.

De esta manera los portugueses llegaban en 1488 a uno de los puntos más meridionales de África y la bautizaron con un nombre precioso, el Cabo de Buena Esperanza. La buena esperanza de haber podido sobrevivir a todo el viaje y no encontrar sirenas ni agua ardiente como la lava. Además por fin podían empezar a dar la vuelta a África. Una vez allí debían iniciar el ascenso por la costa este de África que les conduciría a oriente. Mientras tanto, Castilla por su parte, se vio derrotada, únicamente había podido colonizar las Canarias, que ha diferencia de las Azores, colonizada por los portugueses, las primeras estaban llenas de gentes hostiles que ellos llamaron guanches. En un intento desesperado por tomar ventaja a Portugal, los reyes Católicos decidieron escuchar a un loco llamado Cristobal Colón, cuyas teorías habían sido rechazadas previamente en Lisboa y Londres. Colón prometía que llegaría a la India por un camino alternativo, ya que la tierra era redonda y solo tenía que rodear el globo para ello. Los católicos, medio enserio medio en broma, con el subidon de haber tomado Granada en 1492 y haber expulsado a los judíos, ese mismo año, decidieron dar carta blanca al almirante, enviando una compañía de hombres condenados (en su gran mayoría) por actos de piratería en África. ¿Qué podían perder? Lo demás ya es historia…

Después de un poco de introducción histórica, relataré lo que uno puede ver cuando decide hacer esta excursión. El Cabo de Buena Esperanza es el segundo punto más bajo de toda África solo superado por el Cabo de las Agujas, lugar muy cercano al primero y que si quieres puedes acercarte para marcarte el tanto. Por lo que pude leer y ver en otros viajeros, el Cabo de Buena Esperanza era 10 veces más interesante de visitar y el otro no lo era tanto, por eso lo descartamos aunque no cae lejos.

Iniciamos la excursión saliendo de buena mañana para recorrer las preciosas carreteras sudafricanas hacía el sur.

Al sur de Ciudad del Cabo se encuentra un Parque natural llamado Boulders Beach, donde puedes ver los únicos pingüinos que habían toda África! Era una de las excursiones que más ganas teníamos de hacer y la verdad es que no decepcionó. Si tienes la Wildcard entrarás gratis. La Wildcard es como una especie de pase que puedes comprar para poder entrar en la gran mayoría de Parques Nacionales del país, entre ellos el Parque Kruger. Su compra, aunque cara (aproximadamente 100€ por cabeza), sale a cuenta porque sino vas a tener que pagar mucho más cada vez que entres a un Parque o por cada noche que pases en el Kruger. Esta tarjeta la debes comprar antes de hacer tu viaje con uno o dos meses de antelación, puesto que tardan en enviártela y la compras en la página oficial de SANS parks.

 

Una vez en Boulders Beachs, puedes pasar por unas pasarelas de madera que desembocan a dos miradores orientados a la playa, donde podrás observar a los pingüinos darse un chapuzón o simplemente tomando el sol en la arena. También se puede acceder a otra zona de la playa donde si tienes suerte podrás tener a tocar con tu mano los pingüinos. Tocarlos no sólo está prohibido sino que además es poco recomendable, puesto que tienen mala leche y si acercas tu mano no dudarán ni un segundo en pegarte un picotazo que no olvidarás. Así que más vale que sigas las recomendaciones y mantengas cierta distancia, entiende que son animales salvajes y así deben continuar siendo. Verlos en directo es una experiencia grandiosa y uno se puede pasar horas observándolos. Además, mientras te desplazas de un mirador a otro, puedes ver pequeñas casas con forma de botijo, construidas por los administradores del parque, donde los pingüinos viven. Parece ser que los pingüinos deciden tener una pareja para toda la vida y vivir con ella en esa casita ¡hasta que la muerte los separe!

La visita puede durar lo que quieras, nosotros estuvimos un buen rato observando los pingüinos y otro buen rato en la playa donde incluso metí los pies en esa agua helada. Hay que recordar que agosto para ellos es su invierno y es mar oceánico. Además tuvimos la suerte de ver un camaleón que pululaba por el lugar. Una vez finalizada la visita, decidimos comer algo y continuar nuestro viaje hasta el Cabo de Buena Esperanza. La entrada tampoco tiene coste si tienes contigo la WildCard. Una vez dentro puedes ver enormes praderas y montañas en un paisaje de ensueño. La verdad es que conducir por Sudáfrica es todo regalo para los sentidos, parece uno de esos lugares increíbles que salen en los anuncios de coches. Con la música adecuada hace que tu viaje en coche te deje embobado mirando el paisaje.

Para sorpresa nuestra encontramos avestruces, hay varios por la zona, no lo sabíamos y la verdad es que paramos el coche y todo para echarle fotos. Aunque teníamos un poco de miedo ya que el pajarraco es enorme y de sobras es conocido que estas aves tienen un carácter impredecible. Una vez llegas al Cabo, encontrarás un parking y un cartel para hacer la pertinente foto después de esperar tu turno. Una vez hecha la foto, queda lo mejor, puedes subir una pequeña montaña para poder ver las vistas del lugar. Si además quieres ir al faro hay una especie de teleférico que nosotros pillamos para llegar y una vez allí puedes ver la inmensidad del océano delante de tus ojos.

 

Después de estar allí más de 4 horas, decidimos volver por la misma carretera que habíamos bajado por la mañana, con la diferencia que en ese momento se estaba poniendo el sol y las vistas fueron increíbles. Todo ello redondeó un día perfecto. La verdad es que he hecho pocas excursiones tan completas como estas, cuando llegamos al hotel, tenía la sensación de haber completado un día genial. La verdad es que si visitas Sudáfrica, esta excursión es tan obligatoria como el parque Kruger.

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