Lecturas de viaje – No es un deporte de riesgo (Nigel Barley)

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Volvemos de viaje y lo hacemos con una nueva sección llamada lecturas de viaje que siempre hemos creído que podría ser útil. Aquí os hablaré de lecturas interesantes ligadas a algún viaje en concreto. En este caso la lectura elegida está claramente relacionada con el último viaje que hemos realizado en Indonesia.

Normalmente cuando viajo, me gusta sumergirme en la cultura local tanto como los pocos días que voy a ir me lo permitan, así que una buena forma de poder conocer el lugar es realizar alguna lectura relacionada con el país en cuestión. En este caso, recordé que durante el primer año de carrera pude hacer una asignatura sobre antropología y en ese momento se mencionaron algunos autores interesantes que habían realizado sus estudios de campo en Indonesia. Sin ir más lejos, en su día, realicé la lectura ”Cerdos para los antepasados”, un estudio relacionado con Papua Nueva Guinea. Pero la falta de tiempo, como es habitual cuando estudias en la universidad, me impidió leer todos aquellos libros que a lo largo de la carrera te mencionan y te parecen interesantes.

Así que decidí matar dos pájaros de un tiro, por un lado saciaría la curiosidad que tenía desde hace años por leer algún estudio antropológico hecho en Indonesia y por otro lado podría descubrir más sobre alguna tribu local. Después de dedicar un par de días mirando lecturas diferentes me acabé decantando por el libro titulado ”No es un deporte de riesgo” el cual es un estudio antropológico publicado en 1988 por Nigel Barley.

Sinceramente no puedo estar más satisfecho con la elección, es un libro divertido, didáctico y hasta filosófico que nos ayuda a ver el mundo de otra manera diferente. El autor tiene el característico sentido del humor británico que no duda en aplicar en su estudio de campo, así pues, el libro no es clásico tostón científico técnico lleno de datos y más datos sin aportar cosas curiosas o anécdotas graciosas que como es lógico a cualquier extranjero que pretenda estudiar un grupo de personas en un país muy lejano le van a suceder. De hecho, esta forma particular de trabajar es descrita por él mismo de la siguiente manera:

”Tradicionalmente, los antropólogos han escrito sobre otros pueblos bajo la forma de monografías académicas. Los autores de esos volúmenes, demasiado serios y poco amenos, hacen gala de una mirada omnisciente y olímpica. No sólo su capacidad de comprensión cultural es superior a la de los propios «nativos», sino que, además, nunca se equivocan y jamás se autoengañan ni se dejan engañar por otros. En los mapas de culturas ajenas que ellos ofrecen no hay cabos sueltos. No tienen existencia emocional. Nunca se entusiasman ni se deprimen. Pero, por encima de todo, jamás les gusta ni les disgusta el pueblo que estudian.

Este libro no pertenece a ese tipo de monografías. Versa sobre los primeros intentos de tomar contacto con un pueblo «nuevo» o, en realidad, con todo un continente «nuevo». Documenta falsas pistas e incompetencias lingüísticas, rechaza ideas preconcebidas y engaños propios o ajenos. Pero, sobre todo, no se ocupa de generalizaciones, sino de encuentros con individuos.”

El libro es un entretenido y hasta humorístico estudio de la cultura Toraja, un grupo de personas que vive en la isla de Sulawesi, Indonesia. Los Toraja tienen una particular forma de ver el mundo, bueno más bien el mundo de los muertos, ya que conviven con los cuerpos difuntos de sus familiares en casa hasta que puedan darles sepultura con una gran fiesta. Como para hacer la fiesta del entierro deben sacrificar algunos búfalos y cerdos, se pasan años esperando a recaudar el dinero suficiente para poder realizar el entierro. Se calcula que los familiares que mueren, llegan a ”convivir” con la familia entre uno y diez años. Una vez recopilado el dinero suficiente, organizan el funeral lleno de sacrificios y realizan el entierro del familiar fallecido. Este proceso lo podéis ver en el siguiente enlace. ¡Si sois sensibles con imágenes de sacrificios y animales muertos, por favor, evitar abrir el enlace!

Aunque yo le propuse la idea de visitar la aldea, Susana la rechazó por completo para evitarse ver tal masacre, cosa que veo más que razonable, a mí también se me haría bastante duro el momento de los sacrificios, aunque me atrae todo lo que rodea a esta cultura. Pero siendo sincero lo que más me echaba para atrás de visitar Tanatoraja (así se llama el poblado en cuestión), es que parece ser que ha perdido su autenticidad y se ha convertido en una mera atracción turística, donde cientos de miles de extranjeros van a ver a una ”tribu de salvajes” hacer el burro y a hacerse una foto multicultural. ¡Mira mama con que gente más rara me relaciono!

No voy a negar que en cierto modo hay un poco de eso en mí, pese al interés antropológico que siempre he tenido, aunque no sea mi campo, pero lo que no creo que pueda soportar es pagar por presenciar un espectáculo turístico que ha perdido toda su esencia. A raíz de la publicación de Nigel Barley, los toraja se hicieron mucho más famosos y miles de personas empezaron a acudir a Tanatoraja para poder verlos de cerca. Donde antes solo podían organizar un entierro cada dos o tres años, los toraja ahora manejan mucha pasta y pueden organizar entierros casi cada día como aquél que dice, porque tienen el dinero suficiente que aporta el turismo para comprar los animales necesarios para sacrificar y además el rito lo hacen de cara a la galería sacrificando así también la esencia religiosa del proceso. En definitiva, el turismo tiene cosas buenas y cosas malas, y una de las malas es que suele acabar convirtiendo todo aquello que es auténtico en una especie de comida enlatada sintética, que ha perdido todo el sabor original. Así que decidí que había llegado a Indonesia un par de décadas tarde para visitar a esta gente.

El libro que me llevé para leer fue su edición en catalán llamado ”un esport no gens perillós” extraído de la biblioteca, pero durante el viaje en el aeropuerto de Labuan Bajo en la isla de Flores encontré su edición en inglés llamado ”Toraja: Misadventures of an anthropologist in Sulawesi, Indonesia” y decidí adquirir un ejemplar, ya que es un libro que quiero tener en mi pequeña biblioteca y además en su lengua original (inglés), creo que gana enteros como cualquier libro.

Por lo tanto en esta primera entrada de lecturas de viaje, este es el libro que os recomiendo para aprender, disfrutar y echarse unas risas. No hace falta esperar a que viajéis a Indonesia para leerlo. Habrán más entradas sobre las lecturas que vamos haciendo por el mundo, espero que os guste, un saludo.

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