Los Ángeles, EEUU

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Esta megalópolis sorprende por su enorme extensión, la cual te obliga a ir en coche de un lugar a otro constantemente. No es precisamente una de las ciudades que más nos gustó del viaje, pero tiene algunos puntos que realmente la hacen imprescindible en tu ruta por la Costa Oeste.

Lo primero que te sorprenderá cuando llegues a los Ángeles es lo grande que llega a ser, posiblemente una de las ciudades más grandes que hemos visitado. Además los lugares de interés están muy distanciados entre sí, lo cual te obligará a tomar la autopista cada dos por tres y desplazarte durante media hora o más por las enormes highway que has visto en cientos de películas americanas.

Uno de los puntos más negativos que tiene la ciudad es su peligrosidad, nos pareció una de las ciudades más peligrosas que hemos visitado y eso que hemos estado en unas cuantas, entre otras Johanesburgo (la cual es considerada como la más peligrosa del mundo). No es que nos atracaran a punta de navaja ni nada de eso, pero la sensación de peligro se podía palpar en el ambiente, en lo deteriorado de algunas gentes de barrio y en definitiva en el clima general de Los Ángeles. Por lo tanto la ciudad te obliga a ir en coche de un sitio a otro y no poder caminar libremente salvo algunas zonas muy frecuentadas como puede ser la playa de Santa Mónica, Hollywood o Venice Beach. Evidentemente por la noche, si sales debes dejar el coche en la puerta del lugar que quieras visitar.

Nosotros nos hospedamos en un viejo hotel en el centro de los Ángeles, que tenía pinta de haber sido un hotel de lujo en la época dorada de Hollywood allá por los años 50, pero que hoy en día estaba en clara decadencia. Nos atrajo su localización y su bajo precio, craso error. No sabíamos que el centro de la ciudad por la noche se convierte en una especie de zombieland, donde emergen toda clase de personajes que prácticamente te obligan a no pisar la calle. De hecho una mañana cuando fuimos a buscar nuestro coche nos encontramos que alguien había dormido dentro y había dejado una botella llena de colillas en la parte trasera. Tuvimos suerte que no habían forzado la cerradura y no tuvimos ningún problema para devolver el coche porque no le hizo ningún daño.

Después descubrimos que nuestro hotel, era una especie de hotel de los horrores ya que ¡tenía un enorme historial de muertes e  incluso de sucesos paranormales! No nos inventamos nada, si pones el nombre de nuestro hotel en google te aparecerán miles de historias urbanas alrededor del hotel, que sean ciertas o no, ya es otro cantar. El hotel era The Cecil Hotel. Por supuesto nosotros no teníamos ni idea. Aunque no vimos nada paranormal si podemos decir que pasamos alguna mala noche debido al calor y al terrible ruido de los helicópteros y sirenas policiales persiguiendo a algún delincuente en mitad de la noche a toda velocidad. Todo muy peliculero.

Obviando el tema y centrándonos en nuestras visitas, consideramos interesante visitar ChinaTown, Japantown, CoreaTown (¿se nota nuestra afición a Asia verdad?), Hollywood, Beverly hills, Venice Beach, Santa Mónica y Malibú (esta playa está fuera de la ciudad)

Antes que nada, es bueno que planifiques bien tus visitas y sobretodo si tienes poco tiempo, ya que ir de un sitio a otro sin calcular las distancias puede hacerte fracasar y ver mucho menos de lo que pensabas, ya que cada localización puede estar a una hora de distancia en coche. Así que traza una ruta que sea conveniente para ahorrar tiempo. La verdad es que la ciudad los primeros días nos decepcionó y nos sacó de nuestras casillas pero al final le empezamos a pillarle cariño. Sobretodo cuando conocimos Venice Beach, una de las localizaciones con mayor encanto (en nuestra opinión) de toda la ciudad. Es un paseo marítimo precioso, que combina lo underground con los deportes, el relax y la playa. Puedes disfrutar de bonitos restaurantes, comprar ropa o toallas de lo más divertidas en sus tiendas, alquilar una bicicleta y recorrer su enorme playa hasta Santa Mónica o simplemente bañarte entre surfistas en sus aguas, nosotros hicimos todo esto y  nos encantó.

La visita obligada a Hollywood y Berverlly Hills, nos decepcionó más que otra cosa. Es cierto que puedes ver el teatro Kodak, donde entregan los Oscars y pasear por el paseo de las estrellas. Pero la sensación que todo es muy ”prefabricado” y poco auténtico es demasiado evidente, pero claro que íbamos a esperar ¡Esto es Hollywood!

Otra visita obligada para nosotros personalmente fue visitar y tomar algo por la noche en la mítica ”discoteca” o local nocturno Whisky a go go. Aquí actuaron muchos grupos famosos antes de hacerse tan célebres, entre otros Led Zeppelin o los míticos Doors, los cuales son dos de mis grupos favoritos. Vamos que el local es todo un santuario para los seguidores del Rey Largarto, aquí uno puede ir a tomarse una copa mientras disfruta de la música en vivo del local.

La playa de Santa Mónica quizás tenga uno de las mejores puestas de sol que puedas contemplar jamás, los atardeceres en las playas del Pacífico son siempre más impresionantes porque puedes ver como el sol se pierde entre el mar poco antes de que caiga la noche. Aquí puedes encontrar una enorme estructura de madera que soporta un pequeño parque de atracciones con una enorme Noria que dota al lugar de una silueta muy característica.

En cambio si quieres disfrutar de una de las mejores playas de la costa pacífica, mejor desplázate algo más y visita Malibú, nosotros tuvimos bastante suerte y ese día la playa estaba bastante vacía así que pudimos disfrutar de la playa a nuestras anchas en un entorno bastante idílico.

Si resumimos podemos decir que Los Ángeles tiene algunas localizaciones imprescindibles que no pueden faltar en tu ruta por la Costa Oeste, pero tiene dos grandes problemas, uno es su enorme extensión que puede llegar a desesperar y otra es la peligrosidad de la ciudad. En definitiva, consideramos que Los Ángeles tiene sus defectos y virtudes, aunque los primeros pesan más que los segundos.

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