Orangutanes en la jungla (Kalimantan – Borneo)

Compartir

Cuando planeamos hacer el viaje a Indonesia, una de las ideas que más nos atrajo fue la de poder ver orangutanes libres, en su estado natural. Para ello se debe visitar la isla de Kalimantan más conocida como Borneo. Nuestros tres días explorando la zona no decepcionaron y aquí os lo contamos.

¿Cómo visitar Kalimantan y cuánto tiempo debemos dedicar?

Para llegar a esta zona tan recóndita del planeta, debes comprar un vuelo que te lleve desde Jakarta, la capital, a Pangkalan Bun, que es el aeropuerto de la isla de Kalimantan, un lugar pequeñito donde operan muy pocos vuelos al día. Debes tener en cuenta que los retrasos son habituales, aunque nosotros tuvimos mucha suerte con casi todos los vuelos internos en Indonesia y no tuvimos que sufrir los famosos retrasos aéreos del país.

Para despejar toda duda, cabe señalar que la isla de Borneo está controlada por dos estados diferentes Malasia e Indonesia. La parte malaya, llamada isla de Borneo (el nombre más conocido quizás) y Indonesia le llama a su parte de la isla, Kalimantan.  Lo primero que debes saber, antes de programar una escapada a la isla de Kalimantan para visitar los parques nacionales que contienen cientos de orangutanes viviendo en libertad, es que es una excursión muy solicitada, especialmente por los turistas españoles. Así que a menos que no reserves con tres o cuatro meses de antelación, puede que te veas sin kloklot (embarcación) para poder adentrarte en la jungla con tu guía.

Para llegar al Parque de Nacional de Tanjung Puting, y poder recorrerlo hará falta que contactes con algún guía local previamente y llegues a un acuerdo tanto económico como de los días que vas a pasar allí. El tour más solicitados es el de tres días y dos noches. Que en realidad son dos días y medio como mucho, porque empiezas el tour realmente sobre las 12:00h y acabar bien temprano a muy tardar sobre las 11:00h del tercer día. No hay un precio estipulado porque el regateo es esencial en cualquier tipo de excursión que quieras contratar en Indonesia. Para tener una guía sobre si un tour es de fiar o no, utiliza aplicaciones como Tripadvisor, donde puedas ver experiencias de las personas que han contratado su tour por Tanjung Puting con esa compañía.

Gastamos mucho tiempo pensando que compañía contratar, unos te daban precios desorbitados  y otros no eran serios ni fiables por las opiniones que podías leer en Tripadvisor. Finalmente nos decantamos por una guía que tenía buenas opiniones y que el precio que nos ofrecía era bastante bueno. Unos 10,5 millones por los tres días, para las tres personas que íbamos en el barco (Susana, Jonatan (mi hermano) y yo). Unos 650 euros al cambio. Puedes pensar que es una excursión cara, pero ten en cuenta que no solo contratas a un guía durante tres días, sino también a un barco y una tripulación que cocinará y limpiará para ti a lo largo de la excursión por la jungla. Cuando llegamos al aeropuerto, allá estaba nuestro guía para recogernos y lo primero que hizo fue llevarnos a un puesto local desayunar con ella unas sopas típicas de indonesia. Después nos llevó por la ciudad al embarcadero y aquí es donde pasó algo raro. Nos dijo que el barco que habíamos contratado se había estropeado y que nos tenía que dar otro barco más pequeño para poder iniciar la excursión a tiempo. Por ello, nos haría una rebaja de un millón y medio de rupias indonesias, total que nosotros accedimos y el tour nos salió a unos 9.000.000 de rupias. Nosotros no encontramos el barco tan mal y dado que somos bastante espartanos, tampoco necesitamos mucho. Pero cuando empiezan así en estos países del sudeste asiático, empieza a desconfiar, porque suelen ser bastante mentirosos con los turistas y tratan de tomarte el pelo a la mínima que pueden.

Al cabo de un rato de esperar en el embarcadero… ¡nos avisan que nuestro barco se ha reparado y que podemos ir al barco que originalmente habíamos contratado! Nosotros lo vimos todo muy raro, pero accedimos al cambio de barco, y este nuevo kloklot era muchísimo más grande, era de risa, no sabía que pudiera ser tan grande un barco de este tipo. Tenía tres pisos y nosotros íbamos sobrados con tanto espacio. Comparado a otros kloklots el nuestro parecía el Titanic, no sabíamos porqué nos habían dando un barco tan grande, pero cuando la suerte te sonríe no es cuestión tampoco de hacer muchas preguntas. Además tampoco nos pidió que le pagásemos más por ello.

Nos presentaron al chico que sería nuestro guía, eso nos sorprendió, pensábamos que nuestro guía iba a ser la chica que habíamos contratado y con la que habíamos hablado al principio en el aeropuerto, pero parece ser que la empresa había crecido y ahora tendríamos a este chico de guía, ningún problema pensamos, pero después no acabaríamos nada contentos con este chico, por las razones que explicaré más adelante.

Total, con barco y con guía ya podíamos comenzar y así fue. El kloklot se puso en marcha e iniciamos la ruta hacía el interior de la jungla. El sistema de visita es muy sencillo, para moverte por el parque nacional debes avanzar por un enorme río que es usado como carretera principal y acceso al corazón de ese territorio salvaje, allá dentro no hay ningún tipo de poblado ni nadie vive allí. Lo único que hay hecho por la mano del hombre, son tres estaciones diferentes, donde los barcos pueden detenerse para que los turistas bajen del barco y puedan visitar la zona donde están los orangutanes. Durante los dos días y medio, visitarás los tres campos y finalmente visitarás una especie de fundación donde se promociona plantar un árbol para repoblar  Kalimantan, un paraje que se ve amenazado por el avance de la producción del aceite de palma.

La emoción estaba servida, imaginaos lo que es adentrarse con tu propio barco en la jungla, por un paraje totalmente virgen y con un paisaje de película, parecía que estuviésemos en Apocalypse Now y fuésemos a la caza del Coronel Kurtz, pero en realidad íbamos en busca de orangutanes, unos seres mucho más amistosos. Que nadie se despiste, nosotros no conducíamos el barco, no estamos capacitados, para ello llevamos un capitán que se encarga de todo.

A las tres o cuatro horas de avance por el río la embarcación se detuvo y llegamos a la primera estación, donde había otros barcos. Nuestro guía nos invitó a bajar y tocamos tierra por fin en esa jungla llena de animales salvajes. Mr. Po (como se hacía llamar nuestro guía) nos indicó que le siguiéramos por un camino que no iba nadie y ¡allí encontramos nuestro primer orangután! Fue una sensación emocionante, allí teníamos un macho adulto colgado de un árbol que nos observaba con bastante más pasividad de la que nosotros mostrábamos hacía él. Además a sus pies había un gato negro, muy gracioso que se dejaba tocar y era muy cariñoso, se nota que vivía de lo aquello que le daban los turistas.

Mr. Po nos dijo que no debíamos acercarnos a menos de 5 metros del animal puesto que nunca se sabe cómo pueden reaccionar, además, son animales poderosos, fuertes y si deciden atacarte pueden producirte daños letales, por lo tanto se debe ser precavido. El orangután bajó del árbol pero mantuvo la distancia, nosotros después de observarlo durante unos diez o quince minutos decidimos seguir nuestra marcha hacía el interior de la jungla donde es posible ver más orangutanes. Mientras avanzamos camino a la zona de encuentro con los orangutanes, encontramos otro macho adulto colgado de un árbol, ¡qué suerte la nuestra! El guía se sabía su nombre y le llamó, él bajo del árbol y empezó a caminar delante nuestro como haciéndonos de guía, por el mismo camino que debíamos recorrer. Son animales muy inteligentes y tienen una expresión muy parecida a los humanos. El orangután avanzaba y se paraba para esperarnos, era increíble ver como se giraba con pasividad para ver si nos había dejado atrás y al ver que los seguíamos retomaba la marcha hacía la zona de encuentro. Al final se paró y tuvimos que pasar al lado suyo, aprovechamos para hacerle vídeos y fotos (sin flash). Estábamos extasiados de la emoción, Susana estaba apunto de llorar. Finalmente pasamos de largo y llegamos a la primera zona de encuentro con los orangutanes.

Después de preguntarle a nuestro guía, ya que no nos explicaba nada, le sacamos que estos orangutanes viven en semi libertad. Es decir, son orangutanes que han sido liberados después de vivir en cautividad, y que ahora tratan de reinsertarse en la vida salvaje poco a poco. Es por ello que algunos dependen de la comida que les proporcionan los guías del Parque y por ello acuden a las horas de entrega de bananas a las zonas de encuentro, donde los turistas podrán verlos aparecer en manadas para recoger el preciado fruto. Así que cuando llegas a la zona, encuentras asientos y una barrera hecha de madera, como una especie de teatro en la jungla. Cabe señalar, que muchos de ellos poco a poco dejan de necesitar la ayuda humana y pasan de recoger la comida que les dejan para no volver jamás a las zonas de encuentro.

Aquí pudimos ver, después que el personal del Parque Nacional depositase montones de bananas sobre el escenario hecho de madera, aparecer un montón de orangutanes, algunos iban con sus crías en los brazos. Fue una experiencia única. Además aparecieron otros animales como monos araña, jabalíes… Era muy gracioso ver como algunos orangutanes llegan, se llena la boca con cinco o seis bananas, cogen con un pie otro ramillete de bananas y  otro con en una mano, mientras se marchan colgándose de los árboles ayudándose con las dos extremidades que le quedaban libres para moverse.

Una vez hecha la visita que puede tardar un par de horas, tres a lo sumo, vuelves otra vez al barco. Los guías que son majos se van parando y enseñando diferentes plantas o animales a los turistas, nuestro guía no estaba para tonterías y aunque le preguntamos él iba por faena, no tenía muchas ganas de trabajar dicho claro y sin atajos. Cuando le preguntamos por la historia del parque nos dijo que en la Estación dos ya encontraríamos un puesto de información que respondería a todas nuestras preguntas. No es que fuera borde pero tampoco era nada cordial. Aquel día hicimos noche allí mismo, en la estación una, igual que otro barcos, todo el mundo dentro de su kloklot en una cama preparada especialmente para la ocasión. Las camas están rodeadas por mosquiteras dado que los mosquitos allí son impresionantes y no paran de picar. Es muy importante llevar pulseras, sprays y todo lo necesario para evitar al máximo las picaduras. Cuando cae la noche no hay ninguna luz, y nuestro guía nos ofreció dar un paseo por la jungla para ver animales nocturnos. Fuimos mi hermano y yo. El recorrido dura aproximadamente una hora y normalmente lo ofrecen en esta clase de tours. Durante el recorrido, tuvimos que ir con mucho cuidado de no caer ya que el camino no estaba nada claro y los ruidos en la jungla eran intimidatorios. Llegamos a encontrar algunos animales curiosos, como una especie de pájaro carpintero durmiendo y algunas serpientes. Además encontramos muchas arañas y un par de tarántulas que el guía hacía salir de su madriguera para mostrárnosla. Cuando volvimos hicimos noche allí mismo y no puede haber mejor banda sonora que el sonido de la jungla para dormir. El cielo estaba completamente estrellado y los sonidos eran muy auténticos. A la mañana siguiente, nos despertó un invitado sorpresa en nuestro barco, se había colado el gato negro que habíamos visto el día anterior y estaba jugando persiguiendo a algún insecto, resulta que el muy sinvergüenza va de barco en barco pidiendo comida y buscando compañía. Le dimos algo de comer y nuestro barco zarpó hacía la estación dos y la estación tres.

El sistema fue muy parecido, cuando llegamos a la estación dos y tres (separadas por horas de navegación), nos apeamos, caminamos durante un largo rato hasta llegar a la zona de encuentro y pudimos ver de nuevo no solo a algunos orangutanes sino a todo un conjunto de monos y otros animales que también sacan provecho de las bananas proporcionadas por el personal que trabaja allí. No te cansas de observar estos animales, son muy inteligentes, doblan los árboles a su antojo para poder llegar al siguiente árbol y así poder avanzar hacía el lugar que deseen. Una vez, apareció el macho alfa y lo supimos porque cuando éste aparece el resto sale corriendo del lugar, son animales que deben su liderazgo a su fuerza y mal carácter, si otro macho joven les reta y son derrotados, deberán abandonar la manada y vivir solos hasta su muerte, por lo tanto defienden su posición jerárquica con uñas y dientes.

Para ver anochecer, el guía nos llevó con el barco a una zona donde pudimos ver otro de los monos característicos de la zona, el mono narigudo, son unos animales que viven en la cima de los árboles y viven en manadas, es muy fácil verlos desde la distancia y aún mejor si tienes prismáticos. Recuerda deben llevar siempre prismáticos para esta clase de excursiones, si no te perderás muchos detalles. Ver como cae la noche avanzando por el río es un espectáculo que ya de por sí merece la pena ver, no hace falta nada más, os dejo una foto al final de esta entrada para que podáis ver vosotros mismos el espectáculo.

El problema empezó cuando cayó la noche, el guía nos dijo que al día siguiente ya no habrían más visitas, y que nos dejaría nada más desayunar en el puerto sobre las 8 o 9 de la mañana. Nosotros nos extrañamos porque pensábamos que el tour duraba hasta las 11 o 12 de la mañana, ante la duda ya que no recordábamos bien el recorrido y la falta de comunicación, dado que no teníamos internet para poder hablar con la dueña de la compañía, aceptamos con la mosca tras la oreja. Esa noche nos llevó a una zona donde prácticamente no había ningún barco, al lado de palmeras acuáticas que tenían en sus hojas un montón de luciérnagas que creaban un espectáculo increíble por la noche, parecían árboles de navidad por las luces que emitían éstas. A la mañana siguiente, sin pausa y con bastante prisa, el barco se puso en marcha, nos sirvieron el desayuno y nos dejaron en el puerto sobe las 8:30h. Allí tomamos un taxi que nos dejó en el hotel donde pasaríamos la noche para salir al día siguiente a la isla de Java.

Una vez en el hotel, con wifi y de nuevo conectados al mundo, pudimos ver que nuestro querido guía se había saltado a la torera dos cosas del tour, la primera era el segundo paseo nocturno la segunda noche por la jungla, cosa que nos dio un poco igual porque con uno ya íbamos servidos, pero la segunda nos cabreó bastante, porque no nos había llevado a la zona donde se puede replantar un árbol en borneo, en la fundación ”salve the orangutans” y  donde puedes hacer una donación o comprar un producto que ayuda a proteger el lugar, si lo deseas. La visita a ese campamento es de una hora y no vuelves a ver más orangutanes, pero cuando viajas a esta clase de lugares tan exóticos y tan lejanos, quizás no vuelvas jamás y por ello cualquier cosa que puedas hacer, merece la pena hacerlo. Rápidamente nos pusimos en contacto con su jefa y con él, y nos dijeron algo muy típico del sudeste asiático cuando te han estafado, excusa barata y ”I’m sorry”. Les dije que les votaría mal en Tripadvisor y en ese momento fue cuando la jefa se preocupó y nos dijo que nos ofrecía a cambio un tour por la ciudad de Pangkalan Bun, que es muy poco turística, hay muy poco que ver y además hicimos por nuestra cuenta. Después de pensarlo, decidimos rechazar la oferta y la sensación con esta compañías fue agridulce. Por una parte el barco, el precio y el tour fueron geniales, además todas las comidas que hicimos estaban deliciosas y había en abundancia. Por otra parte, el guía y las prisas estropearon un poco la experiencia. Lo más útil que el guía nos pudo decir, fue el nombre de una aplicación que se llamaba GoJet y servía para poder desplazarse por Java y Bali fácilmente. Se trata de una especie de Uber pero en moto, que una vez inicias la aplicación un motorista de Gojet cercano acude en tu busca y te lleva por un precio muy bajo a donde quieras. Esta aplicación nos sería de importancia capital en lo que restaba de aventura y le dimos mucho provecho. Es por ello, que no dejamos el nombre de la compañía, no podemos recomendarla al 100%.

Después del tour, dedicamos el día a visitar la ciudad de Pangkalan Bun, lo mejor es que no había turistas, dado que muy pocos se quedan allí a hacer noche, normalmente los turistas van a visitar el parque y una vez acaba el tour, les dejan en el aeropuerto para tomar un vuelo hacía otra parte de Indonesia, pero nosotros para no ir con prisas, habíamos decido hacer noche allí, así que visitamos el lugar y su puerto, que aunque estaba lleno de basura, también pudimos ver un montón de casas flotantes y las gentes, poco acostumbradas a ver turistas, nos trataron como si fuéramos estrellas de fútbol, pidiéndonos fotos y sonriéndonos constantemente. Es curioso, cuando viajas a un lugar que no están acostumbrados a recibir turistas, las gentes suelen ser más agradables y sanas, la relación que se establece entre el nativo y tú es de mutua curiosidad y al no haber un afán de lucro por ninguna de las dos partes, la experiencia es mucho más auténtica. Cuando llegas a un sitio plagado de turistas, los nativos que te vas a encontrar suelen tener solo un objetivo, sacarte todo el dinero posible, para ellos eres un cajero con patas, y por lo tanto todo es mucho más artificial y menos agradable.

Al día siguiente volvimos al diminuto aeropuerto de la población, para después de que Susana comprara algún souvenir, tomar un vuelo que nos llevaría a nuestra próxima localización Surabaya. Allí nos esperaría un nuevo guía, que con su coche nos llevaría a visitar los famosos templos budistas de Borobudur para finalmente dejarnos en la ciudad de Jogjakarta, pero todo eso lo explicaremos en nuestra próxima entrada. ¡Un saludo!

Os dejamos algunos vídeos y fotos para acompañar la entrada

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *