Suzhou, la Venecia oriental

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Suzhou es una población cercana a Shanghai que cuenta con un casco antiguo encantador lleno de canales y jardines tradicionales chinos. Si estás cerca de la macro ciudad de Shanghai debes marcar en tu bitácora de viaje Suzhou como parada obligatoria.

¿Cómo llegar?

Para llegar a esta población podéis tomar un tren desde Shanghai y llegaréis en unos 40 minutos.

¿Qué visitar?

Recuerdo que cuando hicimos este viaje nos soltaron en este pueblo y no teníamos mucha idea de qué visitar. Habíamos contratado un paseo en una barca tradicional por los canales y eso es lo que hicimos. Pasamos por el famoso puente de tradicional.

Luego podéis ver alguno de los cuatro jardines tradicionales que tiene la ciudad. Quizás el más famoso es el Bosque de los leones, donde podrás ver un laberinto formado por piedras cuyas formas dan nombre al jardín. Este jardín construido a lo largo de los siglos XIII y XIV es un lugar muy importante en la historia de Suzhou, dado que representan la diversidad del desarrollo cultural y arquitectónico a lo largo de los siglos.

Los otros tres son el Pabellón de onda azul (Canglangting), el Jardín Persistente (Liuyuan) y el Jardín del Administrador Humilde (Zhuozhengyuan).

Pero quizás el mayor encanto que la ciudad de Suzhou puede ofreceros es pasear por su casco antiguo. Un lugar lleno de casitas chinas clásicas y de comercios donde uno puede degustar la comida local o comprar algún souvenir. Hay una calle llamada Ping Jiang Road que ejemplifica perfectamente lo descrito anteriormente, ya que aún conserva el antiguo pavimento empedrado y las tiendas mantienen los estilos arquitectónicos tradicionales como si no hubiera pasado el tiempo.

Recuerdo que cuando íbamos con nuestra barca por el canal, empezó a caer una de esas lluvias asiáticas que inundó la población entera. En las fotos se puede apreciar claramente la tremenda lluvia que nos cayó. Fue tan bestia que cuando salimos de la barca tuvimos que refugiarnos en una tienda local. La verdad es que el vendedor se portó muy bien con nosotros, nos ofreció asiento y no quiso aceptar nuestro dinero a cambio cuando nos marchamos como muestra de agradecimiento. Todos los peces y tortuguitas que tenían en los puestos para comerse se vieron liberados por la lluvia y salieron hacia el canal, así que para ellos el día tuvo un final feliz. A mí personalmente me encantó esta mezcla de poblado tradicional combinada con lluvia torrencial que le añadió un toque de aventura a la visita. Fue una de mis excursiones favoritas por China.


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