Varanasi, la ciudad sagrada del Ganges

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Cuando uno planea ir a la India a parte de visitar el Taj Mahal seguramente estarás pensando en visitar Varanasi. Una de las imágenes más características de la India es ver a multitudes bañarse en el río sagrado para purificarse y romper así con el ciclo kármico.

Varanasi tiene fama de ser una ciudad caótica pero también un poco agobiante por la cantidad de timadores que hay. Lo cierto es que nosotros no encontramos más timadores de lo que es costumbre en India cuando acudes a cualquier sitio turístico. Aunque no es de extrañar que en la zona se sepan todas las triquiñuelas del mundo, ya que Varanasi es una de las ciudades más antiguas del planeta tierra, se dice que los primeros asentamientos tienen más de 4000 años.

Varanasi es una ciudad sagrada porque según la religión hindú, uno se puede purificar si se baña en el Ganges, además es recomendable morir en la ciudad y que tus cenizas sean esparcidas en el Ganges para acabar con el ciclo kármico de la eterna reencarnación terrenal y poder acceder así al Nirvana.

La gracia consiste en moverte por el casco antiguo hasta que llegues a uno de los 80 Ghats que tiene la ciudad para poder contemplar el espectáculo que esta tradición religiosa ofrece, miles de personas haciendo sus ofrendas al Ganges o bañándose en él.

También uno puede ver la ceremonia sagrada que se celebra cada noche en alguno de los Ghats más importantes de la ciudad.  La ceremonia dura alrededor de 1 hora y es bastante fácil pillar buen sitio y disfrutar de este espectáculo religioso gratuito. Después de esto, tú mismo comprar unas velas y depositarlas en el Ganges pidiendo un deseo (lo mismo se cumple).

Por la mañana, nada más salir el sol, podéis alquilar una barca con chofer (os será muy fácil contratar uno) y que os lleve a la zona de cremación de algún difunto que ha dejado como última voluntad que esparzan sus cenizas en el Ganges. La verdad es que me pareció algo soso porque no hay ningún tipo de ”espectáculo” por así decirlo, únicamente una familia que quema a su ser querido allí mismo y luego esparce sus cenizas. Observar la cremación es algo sórdido como es natural pero curioso de ver. Además vale mucho la pena tomar la barca para poder ver los ghats de la ciudad desde otro punto de vista y llevarte la imagen que tenías pensado ver. Lo más curioso que vimos fue a un indio liándose a puñetazo limpio con un mono del lugar. El mono aguanto el tipo y después de darle dos buenas bofetadas al indio, el humano decidió marchase y dejar al mono en paz. ¿Qué habría hecho el pobre mono para que le molestasen?

Una vez vista la zona de los ghats y el casco antiguo la ciudad ofrece un par de paradas interesantes. Entre ellas el Templo de Haruman en mitad de la ciudad, donde podrás ver auténtica religiosidad dedicada al Dios mono. Cuando fuimos no había ni un turista, hecho que dotó a la experiencia de más valor si cabe.

Otra visita interesante es la Universidad de Varanasi, donde podréis ver que religión y desarrollo científico se entremezclan ya que entre clase y clase en el edificio de la facultad hay templos y figuras religiosas, entre ellas la Diosa de los estudios, única diosa a la que ofrecí una ofrenda para pedir un aprobado en concreto y no me fue nada mal. 🙂

También a las afueras de la ciudad se puede visitar un Templo Budista precioso de nueva construcción rodeado por unos jardines que realmente alegran la vista entre tanta suciedad que uno encuentra en la India. Se dice que muy cerca de este templo Buda dio su primer discurso como ser iluminado, después de haber despertado debajo del árbol. Realmente es una visita diferente y recomendable. Si estáis muy interesados en el mundo budista y disponéis de tiempo suficiente, podéis dedicar un día desde Varanasi para visitar Gaya, la población donde se dice que despertó Buda.

Muy cerca del Templo Budista, visitamos el Museo de Varanasi, no lo recomiendo para el público en general pero para mí tenía un valor histórico enorme y mereció la pena. Además a las afueras del museo nos hicimos unos tatuajes de henna que teníamos pendientes hacernos. Susana se hizo un tatuaje la mar de chulo (os dejo la foto para que lo comprobéis) y yo me puse la cara del Dios mono Haruman. La verdad es que la mujer que nos hizo los tatuajes (a muy buen precio) era una auténtica artista.

En resumen, es una ciudad que tiene cierto encanto. La mayor diversión que ofrece es pasear por la ciudad vieja y dejarse llevar por la mística que ofrece sentarse en uno del os ghats y observar como es la vida (y la muerte) diaria allí. Nosotros no vimos cadáveres en el río pero parece que no es muy fácil encontrarte ya que hay algunos cuerpos (de niños principalmente) que son arrojados al Ganges sin pasar por la cremación puesto que no necesitan ser purificados.

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