Xian, un ejército de barro

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Esta ciudad que llegó a ser la capital de China en el pasado, fue fundada por la dinastía Quin. Es mundialmente conocida por sus  guerreros de terracota los cuales fueron descubiertos en 1974. Desde entonces la ciudad se ha convertido en un lugar de paso turístico obligatorio. Aunque después de su visita, cabe decir que la ciudad tiene muchas más cosas por ofrecer.

¿Qué ver en Xian?

Los guerreros de Terracota: empecemos por lo clásico. Si has venido a Xian es que seguramente quieras ver los famosos guerreros y para ello deberás desplazarte a las afueras de la ciudad. La visita se hace impresionante cuando entras en un pabellón gigante y puedes contemplar a tus pies, todo un ejercito de barro, soldados esculpidos al más mínimo detalle, parece como si fueran hombres convertidos en piedra y condenados a pasar el resto de la eternidad junto a su difunto emperador. Como ya bien sabéis, estos soldados fueron construidos para escoltar la tumba del autoproclamado primer emperador de China de la Dinastía Qin, Qin Shi Huang, en 210209 a. C.

El foso tiene una superficie de 200 metros por 50 y contiene más de 7500 guerreros, algunos de ellos aún por desenterrar. Las figuras son a tamaño natural: miden 1,80 metros de altura y están equipados con armaduras fabricadas también con terracota. Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes.

Murallas de la antigua Xian: Fue un enorme placer visitar las preciosas murallas chinas que despertarán la imaginación de cualquier amante de la cultura asiática. Las fotos hablan por si solas. Me resultó curioso ver el sistema que tenían para eliminar a los enemigos. Los dejaban pasar por uno de los pórticos de la muralla y les cerraban la puerta. Una vez dentro quedaban atrapados entre la muralla en una especie de plaza. El ejercito defensor entonces usaba sus arqueros para disparar al enemigo desde la parte superior de la muralla.

Recuerdo que al atardecer me impresionó ver a un montón de chinos y chinas practicando yoga al pie de la muralla, fue una imagen que me dejó sin aliento. Prepara la cámara porque su visita por la noche se hace imprescindible.

Pagoda de la oca salvaje: Se trata de una enorme pagoda, rodeada por un parque precioso que resulta ser una de las visitas más famosas de toda la ciudad. Parece ser que fue construida en el año 652 durante el reinado del emperador Taizong de la dinastía Tang, tenía como objetivo ser un almacén donde guardar distintos elementos y productos budistas que se traían de la India.

La pagoda budista inicial tenía una altura de 54 metros y cinco niveles, pero con posterioridad se hicieron diversas reconstrucciones y, en la actualidad, tiene una altura de 64 metros y siete niveles. Creo que se puede visitar por dentro pagando 30 yuanes.

Torre del Tambor y torre de la Campana: Dentro de la primera torre hay un museo, y tambores de distintos tamaños, que no se permite tocar a los visitantes, aunque hay actuaciones cada día y desde arriba hay vistas espectaculares de la ciudad de Xian. Son dos edificios característicos de la ciudad que te alegrarán la vista y además puedes sacar increíbles fotografías tanto de día como de noche.

Barrio Musulmán: Puedes visitar este famoso barrio y empaparte de la cultura que puede ofrecer esta minoría que vive en China, aquí lo mejor que puedes hacer es degustar la comida que se vende en cientos de puestos callejeros. Recuerdo que comimos algo que llevaba pan de pita que picaba muchísimo pero estaba muy bueno. Cuidado porque la comida en China puede llegar a ser muy picante aunque no te lo esperes.

¿Cómo moverte por la ciudad?

No lo dudes, pilla taxi. Te saldrá bastante barato y llegarás de forma rápida y eficaz a cualquier punto de la ciudad. Así de simple.

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