Esta bella ciudad portuaria se ha convertido en la segunda ciudad más importante de Portugal, siendo la tercera más poblada tras Lisboa y Vila nueva de Gaia.

Sus calles y edificios de piedra transmiten el encanto de «pueblo pesquero» convertido en ciudad. A lo largo de ésta se puede observar como el exterior de la mayoría de sus edificios están cubiertos de preciosos azulejos, algunos de los cuales ilustran parte de su historia, como es el caso del interior de la estación de Sao Bento, de la cual hablaremos más adelante.

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